Alguien creyó en mí

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Alguien creyó en mí

Una de las investigaciones más importante sobre este efecto fue llevado a cabo por Rosenthal y Jacobson. En ella se informó a un grupo de profesores que a sus alumnos se les había realizado una prueba para evaluar sus capacidades intelectuales. Luego, se les indicó cuáles habían sido aquellos que habían obtenido los mejores resultados afirmando además que serían los que mejor rendimiento tendrían. Al finalizar el curso así fue, aquellos que habían sido considerados mejores tuvieron un rendimiento mayor. La cuestión estaba en que la prueba que evaluaba la capacidad intelectual de los alumnos nunca se realizó.

¿Qué sucedió entonces para que unos chicos señalados al azar como los “mejores” llegaran a convertirse en ello? La respuesta la encontramos en que los profesores se crearon altas expectativas en relación a ellos y actuaron a favor para que estas se cumplieran. Así, el clima, la actitud y la predisposición a enseñarles era diferente y más especial. Además, estudios posteriores con estudiantes de diversas edades confirman estos resultados.

El problema de las expectativas es que cuando las proyectamos en nuestros hijos tienen que ser reales y estar fundamentadas, porque el efecto Pigmalión puede tener efectos negativos según las palabras, gestos, actitudes y mensajes implícitos que empleemos sobre ellos.

Cambiar el modo de expresarse y de formular las afirmaciones, preguntas y comentarios, así como la actitud, la forma de mirar y el tono de voz al hablar es vital para decir lo que queremos transmitir. En este sentido, reconocer a nuestros hijos por lo que son, cuáles son sus habilidades y todo lo que tiene de positivo ayuda a acompañarles y a que se sientan acompañados y sobre todo, a que mejoren su autoestima y su actitud ante la vida.

“Piénsalo dos veces antes de decirle que no puede”

Para hoy te propongo esta actividad: 

“ALGUIEN CREYÓ EN MI”

Visualiza a una persona que, cuando eras niño creyó en ti y te ayudó a ser consciente de tus capacidades, porque confiaba en tu potencial. Piensa en este momento de tu pasado, cierra los ojos y trata de revivir ese momento. ¿Dónde estabais? ¿Qué te decía? ¿De qué hablabais? ¿Cómo te escuchaba? ¿Cuáles eran sus gestos y expresiones? ¿Cómo te sentías a su lado? ¿Qué impacto tuvo en ti?

  • Escribe todo lo que recuerdes de esa persona y agradécele todo lo que quieras.
  • Piensa y escribe de qué eres capaz cuando alguien cree en ti.
  • Anota lo que crees que puedes conseguir en tus hijos si crees en ellos.
Por |2018-12-02T16:29:53+00:00diciembre 2nd, 2018|Autoestima, Crianza respetuosa|Sin comentarios

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