Recuerda que en anterior artículo, en la primera parte, te estabas preguntando: ¿y cómo hago para cubrir ese amor por igual a todos mis hijos? ¿no puedo dividirme? Tienes razón, no puedes estar al 100% por todos y para todo, pero sí puedes hablar con ellos, explicarles que les amas igual que antes o más, que estás orgulloso de tenerle como hijo, que no quieres perder la conexión que hasta la llegada de su hermano habíais tenido, y que por eso propones pasar tiempo junto a él a solas. Fíjate que la mayoría de nosotros lo que hacemos es separarlos pero para evitar el conflicto entre ellos. No para dedicarles tiempo y atención, y eso es justo lo que necesitan. Sentir que te siguen teniendo, que seguís compartiendo, y que lo hacen: en exclusividad.

Aquí tienes la hoja de ruta en 5 pasos para sanar el vínculo entre tus hijos:

PASO 1.- TRABAJA TU SOMBRA

Visualiza tu niño interior. ¿Cómo fue tu infancia? ¿Estuvieron presentes tus padres? ¿recuerdas más a uno que a otro? ¿qué te hacía sentir la falta de uno de ellos? ¿qué tipo de padre eres ahora? ¿crees que repites patrones? ¿conductas automatizadas que te salen disparadas sin pensar? ¿te arrepientes de ellas? ¿cómo crees que se sienten tus hijos? ¿eres el padre que siempre habías querido ser?

Una vez hayas hecho este trabajo de indagación personal, quiero que vuelvas a recuperar a tu niño interior, con sus heridas, y que le des todo aquello que necesita. Reconócelo, y nombra qué le faltó, que no tuvo y necesitó. Tal vez fue un abrazo en un determinado momento, un gesto de comprensión o amor incondicional. 

Sostén a ese niño y una vez le hayas dado aquello que necesitaba, visualízalos y abrázales para poder darles todo aquello que necesitan.

PASO 2.- EMPATIZA CON TU HIJO

Hacer un ejercicio de empatía con tu hijo y entender que es normal que pueda sentirse desplazado o desatendido es primordial a la hora de poder empezar a hacer un trabajo de gestión emocional. La relación ha cambiado, un nuevo miembro ha entrado a formar parte de la familia, y lo ha hecho así de sopetón (por mucho que hayas podido prepararle antes de su llegada). En muchas ocasiones los celos no aparecen desde el minuto cero, en ocasiones llegan años más tarde. Como te comentaba, eso no se trata del hermano, es algo que va mucho más allá. Se trata de que vuestra relación ha cambiado. 

Validar sus emociones, sean las que sean, hará que se sienta comprendido sin juicios, críticas, ni comparaciones. 

PASO 3.- INDIVIDUALIZA

Lo que te explicaba hace un rato de la exclusividad. Cada hijo es único y por ello también necesita de su tiempo contigo, a solas, dedicado solamente a él y a ti. Los dos, sin interferencias. Busca un momento al día en el que estéis a solas, hablando, sin exigencias, improvisa y déjate llevar por el momento. Aunque sean diez minutos. Créeme cuando te digo que es el rato más feliz de tu hijo.

También, a parte de este momento diario que encuentres, organizad juntos salidas especiales como ir de excursión, ver amanecer, ir a desayunar juntos a la playa. En definitiva, estrecha lazos y conecta miradas.

PASO 4.- EXTERNALIZA

A este paso me refiero a que una vez hayan sido satisfechas las necesidades individuales de exclusividad es importante poder trasladar ese sentimiento al resto de miembros de la familia. Hacer planes conjuntos que se elijan entre todos hará que se pueda recuperar el vínculo entre todos. Al fin y al cabo cuando la relación entre hermanos se ve afectada, toda la familia también sufre y acabamos por perder el vínculo todos.

PASO 5.- LIMITAR DESDE EL RESPETO

Recuperando la segunda parte del paso 1, cuando validas sus sentimientos y emociones, lo que haces es permitir que puedan expresarse. Ya sea gritando, encerrándose en si mismo, discutiendo todo lo que le puedas aconsejar, no queriéndote escuchar, etc. 

Deja claro este mensaje: Puedes sentir lo que quieras, pero no puedes hacer con ello lo que te venga en gana. Com eso quiero que limites desde el amor y el respeto. No está permitido dañarse a uno mismo, ni a los demás, ni a las cosas. Por ejemplo, es lícito que te enfades con tu hermano, pero no por ello puedes insultarle o pegarle. Marca unos límites claros y concretos desde el amor. 

Deseo que te haya gustado este artículo y que te sea útil. ¡Cuéntame el resultado en comentarios!