A ti,

No. No. No. Con mi hija no se juega. No es moneda de cambio para tu reconciliación con nosotros. No es el precio del perdón por no querer saber de nosotros y de ella en cuatro años. Ni la excusa para la paz y armonía para tu casa. No. Con ella no.

A ti,

No es el castigo merecido por decidir qué hacer y qué no en NUESTRA Navidad. Pasarlas fuera de casa es una de las cosas que más me alegra haber decidido vivir y ver como nuestro Mapa mundi se va llenando de banderitas también es ilusión, como la tuya. Y celebrar el 7 de enero los Reyes Magos y no un 6 como marca la ley, por mucha sangre que creas tener como la mía, piénsalo bien, no merece que la dejes sin reyes a ella. A ella, NO. Con ella, NO.

Y a ti,

Ella no es objeto de consecuencia para tu aleccionamiento amenazante para que devuelvas su regalo y retires (también tú) sus reyes los próximos años si no se celebra como marca la santísima Navidad.

A ti, a ti y a ti,

No es un juego. No con ella. Con ella NO.

Habláis de consecuencias, vosotros que decís ser de los nuestros. Me tachas de egoísta. Juzgas cómo hacer con mi hija en estas sagradas fechas. Una pregunta: ¿cómo puedes aleccionarme de fechas sagradas, de magia, de creencias, de familia y no sé qué historias más, y retirarle a ella un día mágico como es el de recoger sus Reyes? Perdóname, pero no lo entiendo. ¿Eres tú mejor por castigarnos – castigarla así?

Consecuencias por haber decidido para nosotros vivir unas Navidades distintas aunque iguales en esencia a las vuestras: con la misma magia e ilusión, aunque sí también con maletas.

Castigos. Lecciones. Dictadura. Pero no. Una vez más te digo: CON ELLA NO.

Consecuencias sí, pero reversibles también, porque tal y como me las mandas, te las devuelvo. Todas para ti. Ahi va y con un lacito.

Reitero, se os llena a todos la boca de lecciones de amor, de familia, de unión, de ilusión navideña, y no sé cuantas historias más. Pero ninguno de vosotros ve como sus ojitos dejan de brillar con toda esta mierda. Ni veis como a mi se me encoge el corazón.

Mapa mundi que se llena de banderitas y se vacía de personas.