Hoy me apetece compartir contigo que hace dos días fue nuestro aniversario de boda con mi marido. 8 años cumplimos, y deseo que sean por muchos más los que pueda seguir compartiendo camino con él. Cuidar de la pareja es primordial, y soy consciente de ello, por eso, tenemos claro que antes de ser padres éramos pareja, y que eso debemos protegerlo y cuidarlo.

A diario, en consulta, observo cómo la relación de pareja con la llegada de los hijos se ve perjudicada. Y les digo: “eso es algo completamente normal, ya que de ser dos, pasáis a ser multitud”.

La mirada cambia de dirección, y ahora pasa a ser tu centro de atención y tu foco: esa “personita” que ha llegado al mundo (y nos lo pone todo: patas arriba). De ahí, la importancia de que tan pronto como te sea posible, puedas recuperar la conexión con tu pareja (de la forma que sea), ya que, la cruda realidad es que la llegada de los hijos puede pasar factura a la relación.

Hoy te propongo que revises estos patrones que tienes establecidos en casa con tu compañero o compañera de viaje y valores en qué punto estás:

¿Tenéis diferentes puntos de vista en la educación? Me encuentro casos en los que los padres no se ponen de acuerdo en cómo educar a sus hijos. Esta divergencia de opiniones, aparte de marear a los hijos, lo que hacen es quemar el cartucho cada vez más y apagar la llama del amor en la pareja. No estar de acuerdo en nada o en poco hace que las miradas se desconecten y que poco a poco se vaya generando una distancia tanto física como emocional, que ya nada tiene que ver con el inicio.

¿Cansancio, agotamiento o fatiga? Sobre todo, cuando nace nuestro primer bebé, y en mi caso puedo hablar por experiencia (Martina dormía 1 o 2 horas por la noche y durante el día seguía la marcha…) el hecho de no poder dormir y descansar, es otra de las causas que hacen que perdamos los nervios a la primera, origina estrés, agobio y saturación. Y como toda regla de tres, esto tiene sus consecuencias. Perdemos de nuevo el contacto con nuestra pareja.

Con este panorama, aconsejo que para reforzar la pareja puedas trabajar estos otros puntos:

– Habla y negocia cómo y cuál va a ser vuestro modelo educacional con vuestro hijo. En qué cosas estáis de acuerdo y en qué otros aspectos no, buscad un término medio en el que podáis salir ganando los dos.

Busca a corto-medio plazo, una meta o un objetivo a conseguir juntos, por ejemplo, ahorrar para ese viaje tan deseado y que aún no habéis podido hacer.

– Encuentra momentos de intimidad para proteger vuestro vínculo como pareja, como teníais antes de que naciera vuestro hijo. En la cama ya no sois dos, sino tres (o más…). Y la distancia se hace evidente. Proponed un plan o estrategia sobre cómo vais a cuidar vuestra relación, qué os gustaría cambiar a partir de ya y cómo lo vais a hacer, ayudaros mutuamente.

– Momentos de exclusividad. Cuando esté durmiendo vuestro hijo, hablad de vuestras cosas para que no todo sea mono temático hacia la crianza, reservaros una tarde para vosotros, ver una película juntos, empezar una serie, un libro a medias, hablar de cómo os sentís, lo que se os ocurra.

Y, por último y no por ello menos importante, no esperéis a que sea más tarde, es mucho más fácil conectaros de nuevo al principio, que no cuando ya hay demasiada des conexión entre vosotros.