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Dime de qué presumes… y ellos te dirán de que careces

Dime de qué presumes… y ellos te dirán de que careces

Así empiezo sí. Estoy enfadada. Decepcionada. Disgustada. Ahora mismo estoy aplicando todas las técnicas de conciencia emocional, auto-regulación, relajación que enseño yo misma a mis pequeños de Batega.

Mis pensamientos hablan en voz alta. Y mi cara estos días lo reflejan todo. Ya sabéis: no sé disimular. Gran defecto – gran virtud.

Llevo unos meses observando. Sin opinar. Simplemente viendo y mirando. Aunque a veces solamente viendo ya es suficiente. Nuestro entorno. El mundo de lo que nosotros nos llamamos “de los adultos” y que roza inevitablemente el mundo de lo que también llamamos “el de los niños”.

Un ambiente en el que cada uno va a la suya. Sí. Literalmente: A-LA-SU-YA.

Un mundo donde debes asegurarte de que tu mundo al que llamamos “digital”, sepa lo mucho que te estás divirtiendo. Un mundo en el que si no subimos la foto de la cena con las amigas, no tengas vida social. Un mundo en el que mamás y papás absortos en sus pantallas de iPads no se dan cuenta de la presencia de sus hijos.

Entornos familiares donde crece nuestra futura sociedad, donde se premia con premios (besos, abrazos, con palabras), donde se prima una carrera profesional y mil títulos e idiomas (claro).

Donde primero por la puerta pasa el EGO y luego TÚ.

Palabras que últimamente escucho como: saber perdonar, saber querer (con amor), no hacer daño y cuidar al prójimo, comprender, hacer el bien, y que no van acompañadas de la acción en sí. ¡QUÉ BONITAS PALABREJAS!

Ahí están creciendo nuestros hijos, sí. Y sí, estoy enfadada. Dolida. Decepcionada.

Y solamente en nuestras manos está que realmente lo que se vaya diciendo, divulgando, enseñando, o como prefieras llamarlo, sea su MUNDO DE VERDAD Y SIN COMILLAS.

Así que cuando entres en casa: apaga el móvil (ellos te están esperando).

Cuando hables de los demás: cuida tus palabras (ellos te están escuchando).

Cuando pregones sabiduría y conocimiento de la vida: sé coherente (ellos te están imitando).

Cuando tu hijo o tu hija quiera cambiar de carrera: qué tal un…¿por qué no?

Cuando se formen con cursillos (igualmente válidos) descubriendo que tienen un don: ¡acompáñalos a la piscina para que se tiren!

Muchos os preguntaréis: ¿Por qué colgar este post en sábado? ¡Qué tontería, si los mejores días son: los martes, los miércoles y los jueves!

 Pues porque YO VIVO HOY, y VIVO DE VERDAD. Y por que me apetece,

¿Y tú?

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