Estar con tu hijo. Fácil, ¿no? Generalmente, estamos un montón de horas con ellos.

Estás, cuando le vas a recoger al colegio cada tarde, cuando le acompañas a fútbol los martes y los jueves al salir de clase, cuando vais al súper a comprar, en casa cuando preparas las cenas, cuando te pide cómo resolver el problema de matemáticas que debe resolver para mañana mientras haces la cena, etc.

Eso es estar. Sí.

Al lío. ¿Has oído hablar del tiempo de calidad? Seguro que sí.

Como padre, quieres llegar a todo. Somos una especie de súper héroes y súper heroínas que tenemos la casa en perfecto estado, el trabajo controlado y además podemos parar el tiempo para pasar un montón de tiempo con nuestro hijo momentos para hacer las cosas con calma y tranquilos.

Vale. No. Era broma.

El tiempo de calidad dicen que es aquel momento que pasas con tu hijo sin que nada más importe. Es dejar sonar el teléfono y no contestar porque estás en ese momento haciendo un puzzle en el suelo con tu hijo, es no tender la ropa porque estás leyendo un cuento con tu hijo (aunque sepas que ha acabado la lavadora hace dos horas), y es, también, escucharle atentamente, sin prisas, sin anteponer tu opinión al respecto para acabar antes.

Hay estudios que confirman que el hecho de pasar más tiempo con nuestros hijos favorece a su desarrollo personal, emocional y social. ¿Pero más es mejor?

Claro está que un niño que tenga la presencia de sus padres tendrá un referente o guías a seguir, y alguien que le acompañará y enseñará habilidades para la vida.

Pero ni el negro es tan negro, ni el blanco tan blanco.

Retoma todo ese tiempo fácil que te presentaba al principio del artículo (nuestra rutina diaria) y sumale esto:

Puede que seas una de esas madres que está fuera todo el día porque trabaja y vea poco a su hijo. O tal vez, hayas decidido dejar tu media jornada para no pagar tu sueldo a un canguro y cuidar y criar a tu hijo. Puede que hayas acordado con tu mujer que serás tú el que te quedes en casa porque su sueldo es mucho mayor que el tuyo y decidas que es importante que tenga a su padre cerca. O tal vez hayáis decidido que desde el primer año de vida vaya a una escuela infantil porque para vosotros es importante que se estimule desde pequeño, aunque podríais dejarlo en casa con los abuelos.

Sea lo que sea. Es tu decisión. Sea lo que sea. Está bien. Y la vida está llena de momentos que pueden ser de calidad, independientemente de la cantidad.

Así, con lo que al tiempo se refiere, a veces menos, es más, porque aprovechas el poco tiempo que tienes para estar con tu hijo y quieres que sea especial, único y que lo recuerde. Pero hay veces en las que más es menos, ya que estás con tu hijo todo el día, pero ausente, disperso, estresado, cansado.

Y sin caer en dramas, porque todo es más fácil, si no nos lo complicamos tanto. Puedes estar accesible, trabajando en el ordenador mientras tu hijo hace los deberes a tu lado, y tiempo de calidad mientras tiendes la ropa o haces la cena cuando te explica un conflicto que ha vivido en el colegio.

El problema radica en el momento en que no podemos ni sabemos conectar con nuestros hijos. Pero eso, os lo cuento otro día 😉