Hace un tiempo una compañera me mandó esta foto indignada. Sus comentarios eran: ¿pero cómo puede ser que hagan estas cosas en las escuelas? qué pidan esto…

Pues sí, realmente yo también me lo pregunto y me indigno: ¿cómo puede una escuela pedir cómo es el niño encasillándolo des del primer día en uno o varios adjetivos que le acompañaran el resto de su vida?

Ahora que quizás ya hayas matriculado a tu hijo/a en el colegio por primera vez: ¿te suena que te hayan dado una hoja para rellenar en una de los apartados te hacen describir a tu hijo o hija? ¿Cómo es? Inquieto, tranquilo, independiente, cariñoso, agresivo, dependiente, inseguro, etc… ¿pues… que cómo es?? ¡Dímelo tú, cómo es! te estoy dando la oportunidad de conocerlo de cero, sin discurso, sin etiquetas. Llámame tú en unas semanas y dime cómo lo ves, o cómo es en la escuela con otros compañeros. O cómo se comporta en el patio, solo o acompañado, con los adultos, ¿participa? ¿es callado? ¿le gusta pintar con los dedos? ¿le apasionan los números? ¿Por qué no me lo dices tú?

Indignada sí. Muy indignada, pero a la vez contenta de que en el nuevo colegio de Martina, haya sido la profesora la que me haya dicho: “si os parece bien, quiero conocerla durante unas 3-4 semanas y luego os llamo para tener una entrevista con vosotros. Primero quiero conocer como es ella, y luego escucharos a vosotros”.

¿Que si nos parece bien???

¡Chapeu!!