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Generando vías de pensamiento

Generando vías de pensamiento

A Lluís no le han enseñado a pensar. Vino el viernes, era nuestra primera sesión. Se sentó y con una mirada tímida, me dijo “hola”.

Me gusta preguntarles si saben por qué están aquí, y para qué han venido. Descubro ya mucha información solamente con esa pregunta. Lluís me contestó que no, que no sabía por qué estaba ahí. No deja de sorprenderme la falta de comunicación en casa, ya sea entre padres-hijos, entre hermanos, o entre padres. Y sí, puedo afirmar que en el noventa por ciento de los casos, los niños que vienen al centro no saben a qué vienen.

La mamá de Lluís me comentó muy brevemente antes de pedir cita el motivo por el quería que le ayudara, y éstas fueron sus palabras: “Es un niño muy introvertido, en casa un niño triste y no feliz. Y le cuesta muchísimo aprobar los exámenes, se tira horas y horas haciendo deberes, y si no los hace con mi ayuda, no es capaz de sacarlos. En cambio su hermana, todo lo contrario…”

Cuánto discurso…

Empecemos por el principio. Lluís no sabe a qué ha venido a Batega, pero tampoco le importa mucho. Él me explica que porque mamá me lo ha dicho y también porque me vais a ayudar. ¿Pero ayudar en qué?? (me pregunto yo) si no tiene la necesidad real de arreglar nada, ¿arreglar el qué??

En este caso, y a medida que iba avanzando la sesión, Lluís me explicaba que se pasaba todo el día en el Instituto y que luego tenía deberes hasta la hora de cenar. Que había tenido que dejar las clases de guitarra y los entrenos de futbol porque no llegaba a tiempo con las tareas. Pero se sentía frustrado porque habiendo dejado todo lo que le gusta, seguía sin aprobar.

Así que le pregunté: ¿qué harías tú para solucionar todo esto que te ocurre? A Lluís no se le ocurría nada. Así que nos pusimos manos a la obra y empezamos por el principio: si un niño no sabe pensar, no hay soluciones.

Es necesario potenciar el desarrollo de formas de pensar. Todas las habilidades emocionales se entrenan, no nacen por qué sí de la nada, ni de un día para el otro de repente voy a saber gestionar mis bloqueos en los exámenes. Todo se aprende, y a pensar también.

Desde pequeños nos instalan en el colegio un chip que no nos deja ver más allá de lo que nos dicen, y que nos hace responder las preguntas de los exámenes como literalmente cita el libro que trabaje esa materia (si respondes lo mismo de otro modo porque lo hayas aprendido mejor de otro libro: no vale y suspendes).

Con Lluís empezamos a pensar.

Una primera manera de pensar que tenemos es identificar los problemas. Así que en esa sesión los analizamos para poder sacar información de lo que sucedía: ¿Qué ha pasado? ¿Cuál es el problema? ¿Qué tienes que hacer? ¿Qué datos-información tienes?

Otro modo es ayudar a Lluís a buscar diferentes alternativas y soluciones. Hoy en día hay una falta de creatividad que asusta, así le propuse que se imaginara en el día del examen de mates bloqueado y nervioso: ¿cuántos y qué finales plantearías ese día? O dicho de otro modo: ¿cuántas maneras de resolver esto tienes?

Otra táctica es lo que le llaman el pensamiento consecuencial, anticiparte a las consecuencias de conducta de uno mismo tiene un resultado muy positivo en estos casos. Planteé a Lluís estas preguntas: ¿qué puede pasar si…? ¿qué hubiera pasado si…? ¿cómo te sentirías si…?

Para ir acabando trabajamos también el pensamiento de perspectiva, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Este pensamiento se desarrolla normalmente a partir de los 6 ó 7 años. Hicimos role playing, Lluís escenificó diferentes situaciones desde diferentes puntos de vista y analizó posteriormente cómo se había sentido, cómo se relacionaba con los otros y cómo los demás se relacionaban con él. El ejercicio que le planteé fue: Estás en el examen de mates, ¿recuerdas? Pero ahora no eres Lluís, eres Marc (el número uno del grupo). Fue muy interesante ver cómo gesticulaba, como se movía, como en definitiva lo imitaba y se creía el número uno de la clase. ¡Bien Lluís!

Y por último, trabajamos el establecimiento de objetivos claros y detectamos los mejores medios o soluciones para conseguirlos, son lo que yo llamo: juegos de estrategia. Lluís: ¿cuál sería la mejor solución? ¿qué tal lo hiciste? Así desarrolla pensamiento de autoeficacia y autocrítica y desarrolla el pensamiento medio-fin.

En Educación secundaria es fundamental reforzar y desarrollar habilidades socio-emocionales. Su identidad personal en la etapa de la adolescencia y su autoconcepto adquieren una especial importancia.

Generando vías de pensamiento nacen personas capaces.

 ¡Felicidades Lluís por tu trabajo, a por ese examen mañana!

 

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