Sé que no te debo nada, y por ello te doy las gracias papá

Sé que no te debo nada, y por ello te doy las gracias papá

Nací de tu corazón, de tu ilusión y de tus ganas. Y así te hice padre por primera vez. Crecieron expectativas en ti, la mayoría de ellas defraudadas seguramente, y no por ello echadas en cara, porque me has dejado claro que no he venido al mundo para satisfacerte ni vivir tu vida. Tu canal de amor, estar cuando necesito ayuda. Trabajador, con una voluntad que no te la acabas, constante, exigente y perfeccionista (de ello me llevo buena parte).  Con una infancia no fácil, y una manera de vivirla admirable.

Pasé mi parte de vida contigo, conocí lo que me dejaste ver y viví esos momentos como supe, adaptándonos, que es así como se vive la vida. Recuerdos bonitos juntos, también me lo recuerdan las fotos. Recogidas a las tantas de la noche para no volver sola a casa, vueltas en tu moto después de ballet, tus macarrones, tu arroz a la barbacoa, el mejor vaso de leche con cola-cao que he probado jamás (temperatura exacta y en el vaso que me gustaba), tu cara de “discurso” cuando algo no me iba bien, y tu: “ahora lo ves, pues ahora no lo ves” para enseñarme que adaptarme a los cambios y circunstancias que me enseñaba la vida era sobrevivir a ella sufriendo menos. Tu sentido del humor en los malos momentos, porque con un “tirandillo” hemos salido a delante.

Paso ahora el resto de mi vida bajo otro techo donde no es el tuyo, con una pequeña rubia. Y así ella te ha hecho abuelo por primera vez. Viendo como la adoras, te desvives y amas, puedo intuir como lo hacías conmigo.

Por todo esto papá, por todo y cuanto he vivido contigo y lo sigo haciendo: Sé que no te debo nada. Y por ello te doy las gracias.

 

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