noe@noebatega.com
¿Recuerdas qué comiste ayer?

¿Recuerdas qué comiste ayer?

¿Recuerdas cómo te has despertado esta mañana? ¿Cuáles han sido tus primeras sensaciones, tus emociones, tus pensamientos, nada más levantarte? ¿Recuerdas qué comiste ayer? ¿o antes de ayer?

La atención plena consiste en un estilo de vida basado en la consciencia y la calma, que nos permite vivir íntegramente en el momento presente.

Siendo algo en apariencia tan sencillo, sin embargo, resulta muy difícil de llevar a la práctica. Lo más habitual suele ser despertarse por la mañana con el “piloto automático” ya puesto, actuando según nuestras rutinas habituales, inmersos en nuestros pensamientos, perdiéndonos con ello disfrutar de lo bello y positivo que nos rodea en cada momento, a cada paso.

Realmente es difícil intentar ser conscientes de todo lo que sucede en nuestras vidas, por no decir que es casi imposible (imagina que tuviéramos que ser siempre conscientes de los procesos de cómo respiramos o caminamos, por ejemplo).

Se trata simplemente de tomar conciencia de que la vida está hecha de momentos presentes, y para eso mucho tenemos que aprender de los niños. Ellos viven el momento presente únicamente. Están aquí y ahora, y no entienden de prisas, de reuniones, de tener que salir pitando porque nos cierra el súper.

Seamos más niños. Estemos más aquí y ahora.

Tanto para niños como para adultos la práctica del mindfulness nos aporta muchos beneficios:

  • Aumenta la concentración;
  • Logra un mejor control de pensamientos, emociones y conductas;
  • Disfrutas más del momento presente;
  • Tiene efectos físicos saludables: eres capaz de relajarte más fácilmente, mejora de la respiración, se regula la 
presión arterial, potencia tu sistema inmunitario;
  • Cambios positivos a nivel neurobiológico,…

En nuestra próxima edición del curso os explicaremos en uno de los seminarios todas las “intríngulis” del Mindfulness y cómo aplicarlo en nuestro día a día, tanto a nuestros pacientes, alumnos, hijos, como a nosotros mismos.

Hay numerosas investigaciones que avalan los beneficios de la práctica de la atención plena (Kabat–Zinn, 1990 y 2005; Brown y Ryan, 2003; Vallejo, 2006; Simón, 2007; Cebolla y Miró, 2008; Lavilla, Molina y López, 2008; Lyubomirsky, 2008). Llaman la atención, especialmente, diversos estudios que sugieren cambios positivos incluso a nivel neurobiológico: según las revisiones efectuadas por Simón (2007), la práctica de la atención plena fortalece diversas regiones cerebrales –especialmente la corteza prefrontal– responsables de la integración de la conducta humana, provocando cambios morfológicos duraderos tanto en la corteza cerebral como en los hábitos mentales de las personas.

 

“Saber lo que hacemos mientras lo hacemos,

constituye la esencia de la práctica de la atención plena”

(Kabat–Zinn, 1990: 61).

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cerrar menú
×

Carrito