Y de vuelta estoy. Aún con el olfato impregnado de ti: mar. Inmenso y majestuoso. Con arena en algunas zapatillas que te recuerdan. Doblando ropa en cajas del estirón que has dado. Y de vuelta estoy, pero no de vuelta soy. Así que me doy permiso para no poder en algunos momentos. Permiso para estar más allí que aquí. Permiso para echar de menos y querer de más.

Lunes de vuelta al cole. Cinco. Cinco ya. De las mayores ya con los de tres y cuatro. Vuelta sí, vuelta pero revuelta. De rutinas que vamos a tener que inyectar por vena para adaptarnos más rápido, pero no duele, escuece. Y si lo que escuece, cura… alivia. Estar a ratos sola, oírme para estar, sentirme para ser.

Permiso para que no duela el lunes. Lunes 12 de septiembre con sabor a 31 de diciembre. Nuevos objetivos, formaciones, sesiones, caminos que se cierran, abren y replantean. Permiso para escribir cómo y lo que me dé la gana, para que pique, remueva, cure. Para dejar mi traje de madre. Permiso.