Y ahí vive ella, ¿seis? ¿siete?

Flequillo que roza a la perfección sus pestañas. Sonrisa ladeada que espera.

Correcta, Disciplinada, Responsable, es igualita a su madre, dicen las lenguas.

Exigente. Para que la miren, para ser mirada, ¿seis? ¿siete?

Con ella duele, no cura pero pica, asusta.

Encarnada en precepto, en disposición y estatuto. Vestida con el traje de niña-patriarcal para mamá. ¿Las niñas no eran “de papá”?

Niña en sombra que duele, niña-niebla que no desvanece.

Flequillo en pestañas. Sonrisa que espera y desespera por un guiño, tu guiño.

 

(Ilustración: Rébecca Dautremer.)