Muy a menudo, más de lo que me gustaría, en nuestras sesiones aparece la frase “no puedo”. Aparece (y por eso digo que me gustaría que apareciera menos) tanto en niños de 5-6 años, como en los que tienen 11-12. Ahora que, en adultos, si nos miramos a nosotros mismos, cuántas veces nos hemos dicho “no puedo”: infinidades.

Una técnica que quisiera compartir con vosotros y que os invito pongáis en práctica porque impacta positivamente es: la visualización. Puedes adaptarla con tu hijo/alumno/o tú mismo como necesite o necesites. Su ansiedad disminuirá y su confianza y seguridad se potenciará.

En esta visualización creamos un ambiente relajado y de calma, y luego reforzamos su autoestima para que en el mismo ejercicio se visualice fuerte y valiente. Y es cuando abra los ojos que continuaremos con el ejercicio reforzando al máximo sus capacidades (que no lo dudes: son muchas).

Puede enfocarse de muchas maneras. También podéis visualizar en el mismo ejercicio que consigue su objetivo: se siente orgulloso de un examen, supera una competición o un partido de futbol, resuelve conflictos en el instituto, mejora su relación con su hermano pequeño, y un sinfín de situaciones más.

¡Deja volar su y tu imaginación!

Ahí va un ejemplo… te lo regalo:

Cierra los ojos

Imagina que vuelas.

El aire frío choca en tus mejillas.

No es desagradable. Todo lo contrario.

Sientes que estás vivo.

Vuela.

Escucha tu respiración.

Siente como pasa el aire frío por tu nariz y llega hasta tu barriga.

Respira.

Imagina que puedes ser quién tu quieras ser.

Imagina que puedes llegar donde tu quieras llegar.

Sueña.

Escucha tu corazón como late.

Siente su compás. Sereno. Tranquilo.

Relájate.

Imagina que aterrizas.

Tus pies llegan al suelo con tu respiración, tus sueños y tu corazón.

Das un paso. El que tú quieras.

Camina.

Cuando quieras puedes ir abriendo los ojos.

Adelante, hazlo, TÚ PUEDES.