mamá tú me quieres

MAMÁ, ¿TÚ ME QUIERES?

Entre estas líneas podrás darte la oportunidad de descubrir tu rol como madre o padre para evitar proyectar en nuestros hijos cargas que no son suyas. Y también para regalarte algo muy valioso y que muy pocos nos enseñan a hacer: darte el permiso de construir la familia que quieres, acompañando a tus hijos a saber gestionar aquello que sienten, llenando su mochila de herramientas para toda la vida y, en definitiva, educar para acompañarlos hasta que vuelen.

MAMÁ, ¿TÚ ME QUIERES?

Educar es despertar. Nadie te avisa antes de ser madre o padre lo que te vas a encontrar en el camino, hasta que de golpe y porrazo te lo encuentras de frente.

Seguro que antes de ser mamá te visualizaste como una madre ejemplar, de esas que nunca gritan, o antes de ser papá creíste poder estar ahí, a su lado, incondicional, hiciera lo que hiciera, pensara como pensara y dijera lo que dijera. En definitiva, que pensamos que vamos a ser el padre o la madre perfectos y luego, ¡pam!, en realidad no es tan fácil, ni tan entre algodones rosas como nos lo pintan los anuncios de televisión.

Así que, con la realidad, la verdadera, empiezas a plantearte todo, absolutamente todo. Y acciones que antes ni siquiera se te hubieran pasado por la cabeza hacer, las haces, y las dices.

¡Socorro!, de repente sale tu madre por tu boca con un: «¡ni mamá, ni mamó!», o tu padre con ese: «cuando tengas 18 años y te vayas de esta casa podrás hacer lo que te dé la gana; mientras vivas bajo este techo, aquí mandamos tu madre y yo». ¿Te resulta familiar?

Crianza respetuosa es contagiarte de sus ganas de explorar, descubrir y aprender. Educar es amar a tu hija o a tu hijo, tal cual. Sin querer más. Sin querer menos. Así como tú. Ni más ni menos.

Crianza consciente es también poder fallar y saber que no hay vías rápidas o atajos que nos hagan llegar antes al mismo sitio. Saber ser paciente. Caerte. Volver a intentarlo. Hasta conseguir conectar contigo como madre, como padre. Descubrir qué quieres y cómo lo quieres. Darte el permiso de hacer las cosas distintas.

Educar no es salvar a tus hijos. Es acompañarlos. Ayudarles cuando les cueste, cuando les resulte más difícil. Sin un: «¡quita, ya lo hago yo!», para que puedan seguir siempre adelante.

Educar es dejar. Que sienta, cómo, cuándo y dónde quiera. Sin tiritas que le calmen el dolor. Sosteniendo, permitiendo y acompañando.

Educar desde el respeto y con amor. Siempre con amor.

* Estoy tan contenta, que quiero agradecerte tu confianza. Cuando tengas tu libro, hazte una foto con él y mándamela  a noe@noebatega.com. Si dejas que la comparta en redes sociales tendrás un regalo exclusivo.

MAMÁ, ¿TÚ ME QUIERES?

Educar es despertar. Nadie te avisa antes de ser madre o padre lo que te vas a encontrar en el camino, hasta que de golpe y porrazo te lo encuentras de frente.

Seguro que antes de ser mamá te visualizaste como una madre ejemplar, de esas que nunca gritan, o antes de ser papá creíste poder estar ahí, a su lado, incondicional, hiciera lo que hiciera, pensara como pensara y dijera lo que dijera. En definitiva, que pensamos que vamos a ser el padre o la madre perfectos y luego, ¡pam!, en realidad no es tan fácil, ni tan entre algodones rosas como nos lo pintan los anuncios de televisión.

Así que, con la realidad, la verdadera, empiezas a plantearte todo, absolutamente todo. Y acciones que antes ni siquiera se te hubieran pasado por la cabeza hacer, las haces, y las dices.

¡Socorro!, de repente sale tu madre por tu boca con un: «¡ni mamá, ni mamó!», o tu padre con ese: «cuando tengas 18 años y te vayas de esta casa podrás hacer lo que te dé la gana; mientras vivas bajo este techo, aquí mandamos tu madre y yo». ¿Te resulta familiar?

Crianza respetuosa es contagiarte de sus ganas de explorar, descubrir y aprender. Educar es amar a tu hija o a tu hijo, tal cual. Sin querer más. Sin querer menos. Así como tú. Ni más ni menos.

Crianza consciente es también poder fallar y saber que no hay vías rápidas o atajos que nos hagan llegar antes al mismo sitio. Saber ser paciente. Caerte. Volver a intentarlo. Hasta conseguir conectar contigo como madre, como padre. Descubrir qué quieres y cómo lo quieres. Darte el permiso de hacer las cosas distintas.

Educar no es salvar a tus hijos. Es acompañarlos. Ayudarles cuando les cueste, cuando les resulte más difícil. Sin un: «¡quita, ya lo hago yo!», para que puedan seguir siempre adelante.

Educar es dejar. Que sienta, cómo, cuándo y dónde quiera. Sin tiritas que le calmen el dolor. Sosteniendo, permitiendo y acompañando.

Educar desde el respeto y con amor. Siempre con amor.

* Estoy tan contenta, que quiero agradecerte tu confianza. Cuando tengas tu libro, hazte una foto con él y mándamela  a noe@noebatega.com. Si dejas que la comparta en redes sociales tendrás un regalo exclusivo.

Sobre Noemí García de Marina

Apasionada del conocimiento y la investigación en temas de educación y psicología de las emociones. Pedagoga terapeuta y educadora emocional.

Me considero una mujer en constante evolución y aprendizaje.

Me fascina aprender cada día de los niños y niñas que tengo la oportunidad de conocer y observar a través de mi trabajo.

En mi día a día, ofrezco herramientas concretas y soluciones para que papás, mamás e hijos puedan entenderse y gestionar sus conflictos.

Pónte en contacto conmigo para contratar la conferencia del libro.

¡Si tú me dices ven, lo dejo todo!

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