Y ahí está. Empieza tu nuevo día. En él te deparan un millón de cosas. Quizás algún reencuentro, oportunidades que no puedes dejar escapar, un abrazo que no esperabas, un café amargo, tal vez una discusión inoportuna. Quién sabe. Eso solo lo sabes tú. Ahí está. Es tuyo y solo tuyo. Es tu nuevo día. Tu decides. El de ayer acabó. Tal vez con un beso de buenas noches de tu hija, o un abrazo de tu pareja en la cama. Tal vez con dolor de cabeza, un mal día en el trabajo, o con una preocupación que se acuesta por enésima vez a tu lado, acurrucada a ti, para que no te olvides.

Y sigue estando ahí. Ese nuevo día. Cuántas veces oímos a nuestros hijos “es que me aburro…”.  ¿Cómo vives tu día, para que ellos observen que el no hacer nada es aburrimiento?

Te lanzo una pregunta para que reflexiones en tu nuevo día: ¿Qué deseas hoy? Es una pregunta muy sencilla a la vez que no fácil de responder. ¿Qué deseas de verdad hoy? Cierra los ojos y piénsalo. Tal vez desees llamar a esa amiga que tanto hace que no habláis, tal vez estirarte en el sofá cinco minutitos a ojear la revista de decoración que te compraste la semana pasada y no pudiste  abrirla aún, o sentarte en una terraza a tomarte un refresco mientras lees un libro. Quizás hoy desees meterte en la cocina y preparar un bizcocho de chocolate. ¿qué deseas?

Preguntarte esto cada mañana, es dar sentido a eso nuevo día. Es sentirte recompensad@, pleno y agradecido de este tu nuevo día.  Proyectemos estas pequeñas acciones a nuestr@s pequeñ@s y descubrirán que cada día hay millones de deseos en nuestro interior, deseando cumplirse hoy. En este nuevo día.