Justo hoy hace dos años nos entregaron unas llaves. Nos abrieron la puerta de una casa y nos bendijeron lo recuerdo como si fuera ayer con un: “deseo que seáis tan felices aquí, como nosotros lo hemos sido estos años”.

El rostro de ella, desencajado y con los ojos llorosos daban coherencia a ese mensaje que tan sentido lo recibí.

Justo hoy hace dos años entramos por primera vez en nuestro nuevo hogar.

Quién bien nos conoce sabrá que nos va la marcha y que nos hemos mudado unas diez u once veces si no llevo mal la cuenta.

Pero esta vez fue distinta. Y es que irte a vivir a una isla no es cambiarte de piso dos o tres calles más arriba o abajo. Irte lejos conlleva el movimiento de tus trastos, obvio, pero también un huracán en todos los sentidos. Más de los que jamás pudiera haber imaginado.

El día antes nos despedíamos de nuestra querida Girona. Sigue siendo para mí, la ciudad más bonita del mundo. Y decíamos hola a Mallorca.

Recuerdo esa sensación de no pertenencia en el avión mientras íbamos para nuestra nueva aventura. Y como Xavi me miraba y me preguntaba: “- ¿estás bien?”.

No lo estaba.

Dejaba mi hogar, familia, amistades, mi consulta y mis niños y papás bonitos ahí. E íbamos a pasar la noche al hotel de al lado, que sí, es precioso y con encanto, pero entre dos aguas no se duerme bien.

Al bajar del avión, tarde, de noche, las 23.00h, a Martina parecía que la habían poseído de golpe. Empezó a correr por todas las cintas gritando: “-¡Por fin libre!”

Sí. Muy constelador.

Libertad.

Ella, que con sus brazos abiertos de par en par simulaba estar volando como un pajarito, sentía libertad.

Yo miedo.

Justo hoy hace dos años, entre cajas vi como mis muebles volvían de nuevo a instalarse en otro suelo, en otro techo, en otro hogar.

Hoy, sentada aquí, miro a mi alrededor y siento tranquilidad, me siento feliz y orgullosa.
Este es mi paraíso, mi templo sagrado, mi más buena energía.
Contenta por haber tomado una decisión valiente. Recuerda valiente no significa no tener miedo, si no, miraros a los ojos y preguntaros: ¿por qué no?

Agradecida a mis raíces que me han dado las alas para poder estar hoy aquí.

Feliz porque cada día aprendo un poquito más el juego de vivir. De rodearme de personas que suman y no restan, que miran a los ojos, que escuchan y abrazan.

Orgullosa de poco a poco ir superando miedos. Gracias, me hacéis más fuerte.

Hoy, mi lema: lo más importante es ser feliz. Puede sonar tópico, pero es mi mantra. Sentir que todo tal y como está ahora es como debe estar. Todo está bien así. Y con ello soy feliz.

Y enamorada de mi marido y mi hija.

No puedo acabar de otra forma que dando las gracias por cómo nos ha recibido esta bonita isla, gracias a todas las familias bonitas que confían en mí aquí, por los meses intensos escribiendo mi libro que nacerá en unos días y lo abrazaré también aquí, por darle un sitio a mi hija y por escucharla decir: “-mamá yo ya no quiero irme de aquí”, y por todo lo que venga.

Encantada de poder hoy compartir contigo esto tan íntimo y revelador para mí.
Un fuerte abrazo.

Noe