Y pasan y no veas como pasan. ¡volando! Y te acuestas y te levantas y vuelve a amanecer y anochecer. Y sales y entras. Y piensas, ríes y lloras. Y vuelves a entrar y salir, a acostarte y levantarte. Y pasan. Atrapados en el tiempo vivimos sentenciados a que pasen, volando.

¿Y con quién te le levantas? ¿con quién te acuestas? ¿Con quien sales y entras? ¿Con quien los pasas? Los días que vuelan, ¿con quién los pasas? Con mi marido, mi hija, con la dependienta cuando salgo del súper, con mi amiga en la salida del cole, con mis compañeros de trabajo.

No. Ahora en serio. ¿Con quién los pasas?

Yo, que me veo en el espejo cada día sin mirarme: los paso conmigo.

Mi, que me acuesto cada día conmigo sin abrazarme y darme cariño: los paso conmigo.

Me, conmigo. Conmigo. Vuelo conmigo.

Aprender a vivir(me). Eso estoy aprendiendo. Tener tiempo para ti, resérvate aunque sean diez minutos y crea TU RINCÓN DE SER y no de pensar, ¡que al tarro le damos demasiado! Quiérete mucho, mímate, porque se nos olvida. Y así luego se les olvida a nuestros peques. Cuando se aburran, cuando lloren, cuando estén tranquilos, cuando lean, cuando todo, recuérdales que están con ellos mismos. Con su “yo, mi, me, conmigo”.